miércoles, 5 de abril de 2017

003 (poemas de amor para el capitalismo tardío)

por efecto de una transubstanciación artificial, imaginaria,
y considerando la imposibilidad de la contemplación desvalida
de lo imaginario, se efectuó, diremos, obviando la obviedad
insubstancial del ser imaginario, que acaeció un acontecimiento,
cesando el acaecimiento en decrescendo que supone toda vida.

yo, drogado en cocaína, y tú bailando como bailarina
nos drogamos mutuamente al contaminarnos las pupilas
con signos dignos de signar el abismo y enseguida reír.

yo, drogado del abismo mismo, y tú depositando abismos micro
donde nacen naderías nodales performativas y formativas
de lo conformable y designable en, para ser insoportablemente
burdos un instante, la capacidad de lo existente de ser referente
de sí mismo, pasando por la solapa imposible de lo bello.

yo, drogado de animadversión autodirigida, y tú interponiendo como
recurso legal una mirada altiva, derrocamos enseguida, por acción
persecutoria y percusiva, las difamaciones y alegatos de la mismidad
misma encadenada a la nada, que se declara en desacato y mina
la mina de las afirmaciones que descansan sobre ellas mismas.

juguemos a que jugamos a ser amantes por un rato, no muy
largo pero amargo de dulzura. La albura de tus piernas y tu
mano tierna sobre los despojos antipódicos que nos quitamos
significa la ínfima grima que me produce una caricia.

bailemos y cavilemos sin ritmo inteligible. Risible la automatización
del espacio laboral, el desplazamiento masivo de plazas de empleo:
acorralemos al acorralado y despojemos su ajados atavíos y desnudémoslo
y revelemos si hay algo ahí que le interesa al capital.

pensemos en un modelo nuevo. Imaginemos la escasez de la escasez,
la abundancia de la nada replegada sobre el alba, desplegada en no
escasas casas. Confiemos en el mutuo juicio para enjuiciar al alba que
marca tu despedida.

bañémonos en agua de billetes de alta denominación.
el agua de rosas reposa sobre la mocedad insubstancial
de la imposibilidad sopesada y encriptada como lo obvio.

¿Cuándo decidimos nuestro mutuo acuerdo de amor quedo y no declarado?

¿Cuándo nos conocimos, hace una década dejada atrás, o en lo intempestivo del presente?

¿Cuándo nos repelimos por mutuo acuerdo?

002 (poemas de amor para el capitalismo tardío)

Con tu nombre de virgen revistes
las tildes que surgen al culmen de
albumen abdominal.

Tu aparentemente patente consti-
tución perspicua oculta una obli-
cua que nada en la nada.

Un pasado lavado al lado de va-
rios estímulos estúpidos como
mover los miembros mientras
pincha un estólido no tienen
mucho de exótico pero guardan
las guirnaldas del alma de un
yonki inmóvil como reptil ace-
chando…

la nada antitética de la vida,
contemplando una venganza
como guirnalda del vacío.

Tu círculo mágico de amista-
des especiales encierra en
sus límites un límite automá-
tico: solo es posible pensar
lo posible dentro de las posi-
bilidades estipuladas.

Si de algo se trata la antíte-
sis de la nada es de enten-
der algo de manera hermosa.

Es fácil perderse entre tantas
cosas.

Hay tantas cosas que lo único
valioso es mirar entre una y o-
tra.

Hay tantos vacíos entre cosas
que lo único valioso es arrella-
narse en el propio.

Hay tantos vacíos ahítos que
lo único valioso es vaciar
el propio.

Hay tantos vacíos vacíos
que lo único valioso es
sumergirnos el uno en el otro.

001 (poemas de amor para el capitalismo tardío)

Un séquito de animálculos calculantes se
aloja desde hace algunos años en las ra-
nuras molares de múltiples practicantes
de las artes mercantiles.

Un mercachifle, baladí por lo demás, cap-
ta con su transmisor impromptu una se-
ñal delatadora: los transmisores dentales
se preparan para parar el flujo adoce-
nado del mercado.
                           
Los bancos se sacuden cuando acuden en
hordas a la hora de cierre y cierran todas
sus cuentas.

La gente en sus casas cierra puertas y ven-
tanas con tablas y se persigna varias veces
antes de beber cloro caliente y decirse que
se quieren.

Los animálculos dentales dormitan tras ha-
ber manipulado como hormigas a los inven-
tores de dioses y edificios, de la magia y el
artificio, de la moneda y el techo de vidrio.

Tras millones de años las máquinas añosas
despiertan, añorando un pasado que tal vez
nunca existió. ¿Quién recuerda a los simios
lampiños adoradores de los colores de los
papeles contenedores de la substancia de
la vida?

¿Quién recuerda a los bípedos insípidos
cuyo mayor logro fue beber un líquido
que los trastornaba?

¿Quién recuerda a los de pulgares opo-
nibles que hicieron lo posible por no o-
ponerse a la satisfacción más fácil?

¿Quién recuerda a los de endoesqueleto
y carne blanda, que se organizaban en
bandas y se amenazaban y mataban
y lo gozaban?

Tal vez los animálculos calculantes son
víctimas de un rictus intergaláctico que
acosa a los acosables, implantando sen-
saciones y asociaciones, memorias y zo-
zobras que distraen a los distraíbles de
su sino: ser quien se es sin pasado ni
destino.

El rictus agrede a quien quiere y muta
y permuta a grandes escalas. Nadie ni
nada se escapa. La sonrisa inerme duer-
me siempre y guarda todo lo que hay
que guardar: nada, nada más.

sábado, 5 de diciembre de 2015

martes, 7 de enero de 2014

Potencial Explosivo

Un estallido fulmíneo anegó súbitamente el recinto mental de cada uno de los participantes. El rito se vio interrumpido inopinadamente por la explosión, que pareció sostenerse por espacio de varios segundos, aunque fue instantánea. Los 6 participantes se estrujaron mutuamente las manos, sentados en círculo alrededor de una botella de cristal lechoso, de la que manaba coca-cola sin parar.
            Circularon el campo con la mirada, y no demoraron en encontrar la fuente del estruendo: una vaca yacía despedazada sobre el pasto que minutos antes rumiaba. El participante que funcionaba como líder, aunque evadían en conjunto tal nomenclatura, se paró en su sitio y dijo:
—No nos alarmemos: no es un milagro. La vacas explotan, a veces, cuando ingurgitan C4. Debe haber encontrado la bolsa, que pensamos que estaba muy bien escondida entre el pasto alto. Parece que nos equivocamos.

            Los participantes regresaron a la tarea contemplativa. Las explosiones abundan, hay material explosivo en todos lados, todo es una bomba.

Verdades

Un proyectil raudo silente omnisciente. Una dama con olor a fresas que empiezan a podrirse. Un animal indeterminado, que emite un gruñido ambiguo. Una silla con cinco patas. Un carnaval en tonos de gris. Una montaña al revés. Un moribundo con ganas de ser lastimado. Un bombillo agrietado pero funcional. Una cerradura que olvidó a qué llave responde.

Yo no sé nada, pero parece que alguien dentro de mí lo sabe todo. ¿No has tenido esa sensación? ¿De la divinidad inmanente en cada individuo? Yo también he delirado con delicia, yo también me ofusco cuando busco una respuesta. No rompamos la débil ilusión de la sociabilidad, no lo hagamos, no. No nos perdamos en el laberinto de la verdad.

La verdad es lo que queda cuando se han disipado todas las quimeras. No es la nada, la nada en la mente humana es una ilusión. Los animales viven con la verdad, son la verdad. Soy el viento y no miento. No existe la mentira para él/ella. En aras de la justicia astucia minucia sabueso hueso maldito.

Algunos locos viven con la verdad, ostentan la verdad en la boca, en los ojos, en la saliva vuelta proyectil al decir locuras (verdades).

Los niños vienen de la verdad pero sucumben (¿por fortuna?) a la sociabilidad. El humano es un terrorista nato, la sociedad lo alberga y dirige su saña a causas no tan viles (guerras en nombre de algo).

El humano perfecto (la perfección es la nada), entonces, sería una mezcla de infante, loco y animal, parece indicar esta breve indagación.






no te preocupes si te dicen que estás loco/a, probablemente eres una persona creativa y eso los intimida, o tal vez sí estás loco/a, en cuyo caso no te preocupes; existen medicamentos y terapeutas muy buenos (y si no te sirve nada, mátate)

continuamente experimento algunas cosas como si estuviera
viendo o leyendo una obra de ficción
p. ej. cuando en alguna película o libro
hay un/a cantante muy famosa, como lady gaga en
el mundo real (en donde estoy
escribiendo esto (pero no donde esto que estoy escribiendo existe (porque
es, en alguna medida, una obra de ficción (aunque lo que digo sí me pasa
pero no así con tanta 'estructura'))))
el sentimiento del que hablo es agradable,
como si estuviera viviendo en una película o libro, como
si todo fuera un performance para un público (más

grande que la humanidad entera (o más importante))

Periplo Narcisista

            Lo que más me gusta es exhibirme de manera sutil y articulada. No dudemos, soy un narcisista burdo, pero con ínfulas de narcisista acendrado. Cada día repaso mis sueños de la víspera, leo con profusión y examino cuidadosamente mis pensamientos. Todo esto lo hago en aras no de la felicidad (¡quimera esquiva!), sino del perfeccionamiento del narcisismo, es decir, para llegar a exhibirme de la manera más sofisticada posible, con el orgullo más puro, y, por eso, menos perceptible. Es una tarea titánica y un poco desorientada, lo admito, pero no hay nada más verdadero que la propia percepción, excepto claro, la percepción compartida, pero ante la imposibilidad de asir cualquier cosa por fuera del propio psiquismo, es muy fácil descartar esta última.
            El problema de la iluminación se ve, en las mejores condiciones, dudoso, desde la atalaya inexpugnable del orgullo yermo, desde donde las aguas del inconsciente se otean con temor y deseo, lejanas, pérfidas, dudosas. Así me siento en ocasiones: lejano, pérfido, dudoso; porque, ¿qué hay bajo el cielo que sea apodíctico en su existencia, en el conocimiento de esa existencia, y en la transmisión de ese conocimiento?

            Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Nada existe. Excepto, claro, mi periplo narcisista.